¿Qué son las Patentes? (I)

Cecilia López Fundador y Director
Cecilia López
Fundador y Director

 

 

 

Aspectos Básicos Parte I:
Inventores y Propietarios

 

 

 

 

El mundo de las patentes despierta gran interés en general y en el mundo de la investigación en particular. Todos hemos oído hablar de las patentes y las solemos tener asociadas con casos muy exitosos y conocidos. Si tienes interés en saber qué son las patentes, qué derechos llevan asociados y otros aspectos del mundo de las patentes, a continuación encontrarás una descripción de los conceptos más básicos, explicados en un lenguaje sencillo para no expertos en la materia.

¿Qué son las patentes?

Las patentes son un Título de propiedad concedido por el Estado a cambio de que una invención sea revelada públicamente en tal forma que el resto de la sociedad pueda utilizar dicha invención en igual manera y con semejante rendimiento que el obtenido por el inventor. Como compensación por compartir la invención, el Estado ofrece al propietario o titular de la patente una serie de derechos y privilegios durante un periodo de tiempo.

La razón de ser del sistema de patentes es favorecer que los avances tecnológicos no se queden como un conocimiento exclusivo del inventor sino que pasen a ser de conocimiento público y así contribuir al progreso y avance de la sociedad.

¿Quién es el inventor de una patente?

La inventoría de una patente siempre corresponde al inventor o inventores, que siempre serán personas físicas, es decir, las empresas u otras entidades jurídicas no pueden ser inventores.

Aunque puede haber diferencias entre países, en general se considera inventor/es a aquella/s persona/s que han contribuido intelectualmente a la generación de la invención, bien en su idea o diseño, bien en su puesta en la práctica. Sin embargo, no se considera inventor a la persona que haya contribuido a la invención sencillamente siguiendo instrucciones de un tercero o realizando trabajos de rutina. Es la aportación intelectual la que da el carácter de inventor.

¿Qué derechos tiene el inventor de una patente?

El inventor (inventores) de una patente, por el hecho de ser inventor, tiene el derecho a ser reconocido como inventor de dicha patente. Éste es un derecho inalienable, es decir, no renunciable y con el que no se puede realizar transacciones (compra, venta, alquiler, etc…).

¿Quién es el propietario o titular de una patente?

La legislación sobre patentes establece a quién le corresponden los derechos de propiedad de las patentes. Cada país tiene su propia legislación al respecto y las diferencias entre países pueden ser sustanciales.

En España los derechos de propiedad de una patente para las invenciones llevadas a cabo por asalariados (si dichas invenciones están relacionadas con la actividad laboral del inventor) corresponden a la empresa. De manera similar ocurre en la mayoría de los países europeos. Sin embargo en Estados Unidos la ley establece que los derechos de propiedad de la patente le corresponden al inventor.

Sin embargo, siempre es posible que el propietario previsto en la legislación ceda o traspase sus derechos de propiedad a un tercero mediante acuerdo por escrito y en tal caso prevalecen estos acuerdos. Así en USA es muy frecuente que los trabajadores tengan firmadas cláusulas en sus contratos por las que ceden los derechos de propiedad sobre sus posibles invenciones a la empresa contratante, resultando por tanto la empresa la propietaria de las patentes.

¿Qué derechos tiene el propietario o titular de una patente?

Las patentes son un título de propiedad y su propietario o titular puede realizar con dicho título todos los tipos de transacciones previstos en la legislación: vender, ceder, donar, licenciar (alquilar), hipotecar, etc. Podemos decir que el titular de una patente tiene todos los derechos de la patente con excepción del derecho de inventoría.

El privilegio concedido por el Estado al titular de una patente es el derecho de prohibir a terceros el uso comercial de la invención protegida por dicha patente, durante un periodo de tiempo limitado que suele ser de 20 años. Por tanto, y contrariamente a lo que se suele pensar, una patente no concede a su propietario el derecho a vender o usar la invención protegida, sino el derecho a prohibir que otros lo hagan. Este matiz es de gran importancia porque es posible tener una patente pero no poder vender el producto que la incorpora si dicho producto también tiene otros componentes que están protegidos por patentes de terceros.